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Mis tiempos del Sur (V): El poblamiento insular

Mis tiempos del Sur (V):  El poblamiento insular

Por: Emiliano Guillén Rodríguez

« Ya hemos visto como, una vez emergidas sobre las aguas del Atlántico, nuestras islas se fueron poblando lentamente de vida vegetal y animal. Consolidando este lento y larguísimo proceso, muy tardíamente vendrían los hombres para poblarlas, disfrutarlas y subsistir en ellas. En próximos capítulos tendremos la oportunidad de hablar sobre las diversas teorías que tratan de explicar el origen de nuestras islas, haciendo mayor hincapié sobre la conocida como ‘Teoría de los Bloques’ por ser ésta la más comúnmente aceptada.

La vida del hombre en las Islas Canarias es uno de los grandes enigmas que nos quedan aún por aclarar.

La existencia del hombre sobre nuestras islas cuando éstas fueron descubiertas por los conquistadores es un asunto evidente. Pero, tanto la procedencia de nuestros aborígenes como las cusas que les impulsaron a venir o el modo en que lo hicieron, son aspectos que resultan difíciles de explicar todavía en la actualidad por no haber sido encontrados vestigios suficientes y fiables que lo justifiquen.

Una de las explicaciones más hermosas y que nos envuelven en un halo de fantasía mitológica nos cuenta que pudieron ser restos de un pueblo que sobrevivió al gran cataclismo de ‘La Atlántida’. Otra se refiere a que nuestro pueblo podría proceder directamente de uno de los hijos de Noé cuando, finalizado el Diluvio, éstos se dispersaron por toda la Tierra. Ni la una ni la otra son ‘científicamente sostenibles’, aunque a todos los pueblos guste de disfrutar de la honra de ser privilegiados por seres superiores o nacidos de entre los maravillosos ensueños humanos.

 

Volviendo a centrarnos en una realidad más palpable, comentemos algunos pormenores de estos enigmas:

Sobre su procedencia, digamos que durante el tiempo de la conquista la Isla de Tenerife debió tener ya entre unos 35.000 a 40.000 habitantes, estando mucho más poblada la banda norteña que la sureña y, aunque existieran entre ellos algunas características raciales que les diferenciasen, todos presentaban rasgos comunes que les definían como descendientes de un mismo tronco. Ello se debe a que muchos guanches vinieron en varias oleadas. La más primitiva y primera en llegar estaba formada por hombres de raza ‘cromañoide’ (raza prehistórica del período Paleolítico) de cara ancha y robusta que se establecerían sobre todo en el Sur de Tenerife. La más moderna, ya próxima a la conquista, sería de tipo ‘mediterranoide’, de cara alta y delicada, más evolucionada y que enseñaría nuevas técnicas a los ya existentes, estableciéndose éstos en mayor número en el Norte de Tenerife.

Estudiadas estas características raciales, los grupos sanguíneos dominantes, costumbres, alfarería, lengua, escritura y otros detalles de su civilización, todos estos factores apuntan a una procedencia norteafricana de tipo bereber y/o sahariana de tipo tuareg. Esto no anula otras posibilidades como la venida de grupos europeos, particularmente célticos, aunque en su mayoría nuestros aborígenes fuesen norteafricanos de tipo ario.

Acerca de las posibles causas que los motivaron y el modo en que vinieron, decir que, entre otras, pudo ser la progresiva desertización del Sáhara lo que obligó a muchos pueblos a huir hacia las márgenes del Mediterráneo, mientras otros en cambio se adaptarían a la vida en el desierto y otros, los terceros, tal vez empujados por bandas que buscaban nuevos refugios en las fértiles tierras del bajo y alto Atlas (cordillera del Norte de África), serían obligados a lanzarse a la mar en una auténtica ‘emigración de fortuna’. Algunas de estas expediciones debieron arribar a nuestras islas arrastradas por los vientos alisios y las corrientes marinas, no existiendo aún documentación al respecto de naves de la época que dejaran huella para la historia. »

 
 

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