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Reflexiones y conclusiones del ‘atípico’ incendio forestal ocurrido el pasado día 8 en el entorno del Paisaje Lunar

Reflexiones y conclusiones del ‘atípico’ incendio forestal ocurrido el pasado día 8 en el entorno del Paisaje Lunar

Calificado de ‘atípico’ por las condiciones orográficas y meteorológicas así como por la temporada en que se produjo, el incendio del monte declarado el pasado domingo 8 de abril en las proximidades del Paisaje Lunar ha provocado un debate acerca de la idoneidad de los medios disponibles en Canarias para hacer frente con garantías a este tipo de incidentes.

En este sentido, ayer domingo algunos medios informativos publicaron contenidos haciendo referencia al asunto, como laopinion.es que en su editorial titulado El desafío del fuego’ decía:

« El atípico incendio forestal declarado en el sur de Tenerife la noche del pasado domingo ha vuelto a sacar a la luz el debate sobre qué medios necesita la Isla para mejorar su respuesta frente a las llamas. Atípico porque se produjo fuera de la temporada en la que se concentran los fuegos en el monte -verano- y porque se avivó sin que se diera uno de los factores agravantes: el calor. Lo cierto es que el hecho de que no estuvieran todavía activados los operativos especiales de cada verano, las fuertes rachas de viento que se dieron esos días -entre el domingo y el miércoles- y las dificultades para acceder a la zona -el Paisaje Lunar y el Monte del Agua, en la corona forestal de los municipios de Arico, Granadilla de Abona y Vilaflor- complicaron muchísimo las labores de extinción. Hubo que pedir incluso refuerzos a Gran Canaria y también un hidroavión a la Península que no pudo llegar por el mal tiempo reinante.

Pero, ¿necesita Canarias hidroaviones, como principal medio de refuerzo, para combatir con mayor eficacia los incendios, como se ha asegurado tantas veces? Representantes de las administraciones y técnicos especialistas de Tenerife han asegurado rotundamente tras las llamas -ya controladas- de esta semana que no. Los medios para luchar contra el fuego se deben adaptar a las características orográficas y medioambientales de cada región y el Archipiélago es, en ese sentido, muy diferente al resto del país, especialmente las Islas con más superficie arbórea y, por tanto, con mayor riesgo de incendio forestal: Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro. Su abrupta orografía, con importantes desniveles y barrancos más o menos profundos que horadan el territorio, hace que un hidroavión sea ineficaz. Mas también porque esas características provocan microclimas, con rachas de viento muy cambiantes en los barrancos, que perjudican las maniobras aéreas. Los aviones son más útiles en extensiones llanas y amplias, como las peninsulares. Sin embargo, su incidencia en un territorio como el canario es mucho menor.

Por eso, el mismo Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife, y José Antonio Balbuena, consejero insular de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Seguridad, apuestan por los helicópteros, aeronaves con mayor capacidad de maniobra en terrenos escarpados y de difícil acceso como los del último incendio. Lo precisó el propio Alonso en declaraciones que recogió la opinión de tenerife en su edición del viernes: “Creemos que una base permanente debe reforzarse con helicópteros, más que con hidroaviones, debido a la mayor operatividad de los primeros”. El mandatario insular especificó que es una apuesta que parte de los técnicos de los operativos contraincendios de Tenerife.

Alonso aportó, en estas declaraciones, un aspecto también esencial: la necesidad de establecer planes de prevención y lucha contra el fuego en coordinación con el resto de las Islas. Para el presidente del Cabildo de Tenerife, es esencial que los dispositivos con vistas al futuro se doten de la mayor capacidad de cooperación posible entre las Islas más expuestas a este riesgo, para que las actuaciones sean más rápidas y eficaces.

Pero, por encima de la conveniencia de usar helicópteros en vez de hidroaviones y de otros aspectos puntuales relacionados con la lucha contra las llamas, hay una cuestión que prevalece por encima de todas: la concienciación de una ciudadanía que debe ser muy cuidadosa en todas aquellas actividades que puedan suponer un riesgo, desde una colilla o una chuletada en el monte hasta la quema de rastrojos. Sin esa concienciación, no habrá helicópteros ni hidroaviones suficientes para afrontar el desafío del fuego. »

Por su parte, con el titular “Hay que plantearse seriamente mantener todo el año la alerta por incendios forestales”, Diario de Avisos publicó una entrevista realizada por Juan Carlos Mateu al alcalde José Domingo Regalado que decía:

« Ha sido el suceso que ha mantenido en vilo esta semana a Tenerife. El incendio forestal que se declaró en la noche del domingo pasado en una zona próxima al Paisaje Lunar (Granadilla de Abona), y que se propagó en los siguientes tres días por los montes de este municipio, ha abierto un debate sobre la conveniencia de dotar de más medios permanentes de extinción a la Isla, más allá de la campaña de verano. El siniestro, que afectó a un perímetro de 380 hectáreas y cuya causa apunta a una negligencia humana, ha activado las alarmas al producirse a comienzos de primavera y con unas condiciones de humedad en cumbres y medianías propias del invierno. El alcalde de Granadilla, José Domingo Regalado (CC), que estuvo las primeras 48 horas sin dormir, le ha visto las orejas al lobo y exige una reflexión seria para reforzar las defensas contra el fuego.

– Después de más de 72 horas de intensa lucha por tierra y aire contra el fuego, el incendio que afectó a la masa forestal de su municipio se dio por controlado. ¿Llegó a temer que afectara a núcleos habitados?

Aunque el incendio se declaró en la cumbre y a muchos kilómetros de distancia de lugares poblados, siempre piensas que el fuego pueda afectar a zonas habitadas. Es verdad que, desde el principio, estaba prácticamente descartado, pero esa inquietud siempre la tienes en la cabeza. Ojalá que no tengamos que vivir más estos momentos, que han sido difíciles y preocupantes”.

– ¿Cómo transcurrieron los primeros instantes, desde que se recibió la alerta de un conato en las cumbres de Granadilla después del aviso de un senderista?

Al principio no estaba muy claro a qué municipio afectaba. Los primeros comunicantes desde la autopista nos decían que podía ser Vilaflor, Arico o Granadilla, aunque la zona que ardía era el entorno del Paisaje Lunar. Fuimos rápidamente hacia Vilaflor, que era el acceso más directo al fuego, y allí asistimos al despliegue del Cecopin (Centro de Coordinación del Operativo Insular contra Incendios Forestales), coordinado por el Cabildo, y aportamos los medios municipales, con la Policía Local cortando accesos y hasta llevando bocadillos y agua a las brigadas forestales”.

-¿Temió en algún momento, ante las dificultades para llegar al frente de fuego por el gran desnivel del monte, que el incendio se propagara a otros municipios?

El problema siempre fue el viento, sobre todo el domingo y el lunes por la noche, pero también la orografía, con pendientes de hasta el 40% que obligó a los efectivos terrestres a caminar, cargando picos y guatacas, más de dos horas para acceder al fuego y desplegando mangueras de 800 metros. A eso hay que sumarle que no estamos en la temporada de verano y nos cogió por sorpresa. Pero, por encima de todo, hay que valorar la profesionalidad de las brigadas forestales del Cabildo, de la UME y de las tripulaciones de los helicópteros”.

-¿Qué cree que hubiera ocurrido si este mismo incendio se produce en plena temporada de verano, con unas condiciones meteorológicas mucho más adversas?

La reflexión que toca ahora es si deberíamos mantener el dispositivo contraincendios del verano todo el año, tanto en medios humanos como técnicos, terrestres y aéreos, porque el monte, que diariamente visitan cientos de personas en la Isla, puede arder en cualquier momento, como se ha demostrado. Una negligencia o un descuido pueden ocasionar un incendio. Después de las intensas lluvias de febrero teníamos el 70% de humedad y aun así las llamas se propagaron. Creo que debemos plantearnos seriamente, dado el nivel de masa forestal de la Isla y su orografía, estar de forma permanente en alerta con un dispositivo amplio, aportando lo que haga falta para poderlo mantener”.

-¿Entonces apoya la reivindicación de una base permanente de hidroaviones en las Islas?

Si es necesario, que se instale, igual que, si hace falta, se deben contratar más helicópteros, aunque lo primero es escuchar las demandas de los profesionales respecto a los medios técnicos más eficaces por las condiciones de nuestra geografía. Esa reflexión se debe abrir ya. Tenemos que ir un paso más allá, y eso significa avanzar en las medidas de control y de protección de la población. La temporada de incendios debe ser todo el año o, por lo menos, ampliarla mucho más”.

-¿Está satisfecho de cómo ha funcionado la coordinación entre las administraciones públicas?

Sí. El incendio afectó a la corona forestal y esa labor ha correspondido al Cabildo. Por parte del Ayuntamiento pusimos todos los medios que estaban a nuestro alcance y una de las tareas prioritarias fue la de informar las 24 horas, porque así lo demandaba la población. En ese sentido, los medios de comunicación hicieron un gran trabajo. También agradezco al gabinete de prensa del Ayuntamiento de Granadilla de Abona su esfuerzo. Su labor a través de la web y las redes sociales nos ha situado entre los primeros 10 municipios de España por el tratamiento informativo que hemos realizado”.

-¿Y no ha habido un cierto descontrol a la hora de fijar el punto para informar sobre la evolución del fuego? Primero en Vilaflor, después en La Laguna, posteriormente en Granadilla, luego en Madre del Agua y finalmente en el Cabildo…

El incendio empezó en los altos de Granadilla de Abona, pero el acceso más directo era a través de la TF-21, la carretera que nos conecta con Vilaflor, donde en el casino descansaba el operativo, ya que, de hacerlo en Granadilla, los equipos perderían 40 minutos más en ir y volver. Por eso, en un primer momento nos reunimos en el salón de plenos del ayuntamiento de Vilaflor, porque era el punto más cercano al frente. Cuando se logró controlar y los problemas se trasladaron al este, hacia Arico, donde el fuego llegó a 5,5 kilómetros de Cruz de Tea y a 6 de Las Vegas, nos vinimos al Ayuntamiento de Granadilla, ya que era el punto más próximo. Buscábamos una mayor operatividad. Otras personas de otras administraciones sabrán por qué han comparecido en distintos lugares, pero, sinceramente, no creo que sea lo más importante”.

-¿Qué nos puede decir sobre las causas que provocaron el incendio en la noche del pasado domingo?

La Guardia Civil ha abierto una investigación desde el primer momento y ha tomado declaración a algunas personas, pero parece claro que ha sido por un factor humano”.

-¿Intencionado o por descuido?

En el factor humano caben dos posibilidades: de forma consciente o por negligencia. Parece que gana peso la segunda hipótesis, pero hay que ser prudentes”.

-¿Qué lectura positiva extrae de este suceso?

La solidaridad. Los municipios de la zona, independientemente de los colores políticos, hemos trabajado conjuntamente. En mi caso le aseguro que me hubiera preocupado igual si el incendio hubiera sido en Vilaflor, Arico o en otro punto, de la misma forma que percibí esa actitud en las alcaldesas Agustina Beltrán y Elena Fumero o en los alcaldes de San Miguel y Fasnia, que también me expresaron su preocupación. Pero también hubo vecinos que iban a comprar pan, abrían sus comercios o ponían a nuestra disposición algún camión cuba de su propiedad. De la misma forma hay que destacar la labor de Mercadona e Hiperdino, que colaboraron con alimentos y bebidas, así como algunos hoteles que se ofrecieron. Se ha demostrado que nos une algo más que vivir en un punto concreto de Tenerife. El sentimiento de pertenecer a la comarca de Abona, a la comarca chasnera, se ha visto reforzado”. »

Por último, reproducimos el artículo publicado por ELDÍA.es con el título Un esfuerzo extraordinario para un incendio atípico’:

« Las Brigadas Forestales del Cabildo (Brifor) realizaron una labor extraordinaria durante el incendio que se declaró en la zona del Paisaje Lunar el pasado domingo y que afectó a 380 hectáreas de pino y matorral. Calificado por los técnicos especialistas como un incendio “atípico” por sus peculiares características, más de un centenar de trabajadores combatieron de manera directa el fuego a pie de campo. En concreto, el Cabildo movilizó a 108 trabajadores que pertenecen a las Brifor, a los que hay que sumar cerca de medio centenar de personas entre técnicos, agentes de medio ambiente, gestores del Cecopin y el resto del personal de Medio Ambiente y de áreas como Protección Civil y Carreteras.

Las condiciones del fuego de Granadilla dificultaron la labor de los equipos de trabajo, con rachas de viento de más de 70 kilómetros por hora -el Gobierno de Canarias había decretado la prealerta por vientos-, a lo que se unió el efecto Foehn producido por las lluvias que cayeron en el Valle de La Orotava el mismo domingo y que provocaron una masa de aire caliente y seco justo en el lugar del incendio, lo que ayudó a propagar el mismo. Además, la cota a la que se produjo el foco inicial -cerca de los 2.000 metros de altitud-, unido a lo escarpado del terreno, con pendientes del 50%, y la imposibilidad de acceso -no existen ni pistas ni caminos que lleven hasta la zona-, anularon los esfuerzos realizados por los primeros equipos Brifor que llegaron a la zona en la noche del domingo.

Las fuertes rachas de viento, unido a las turbulencias, los remolinos y el humo, mermaron la efectividad de los helicópteros en la jornada del lunes, por lo que la única forma de atacar el fuego fue a través de los equipos humanos. Las Brifor centraron sus esfuerzos en la cabeza del incendio, ubicada en la zona este del perímetro, con un trabajo hecho con herramienta manual -azadas y palas, principalmente-, que implicó un gran esfuerzo, mientras que la Unidad Militar de Emergencias se encargó de la cola incendio.

Para acceder a la zona del fuego, las Brifor tuvieron que caminar unas dos horas por pendientes muy exigentes. A partir de ahí, comenzaron con una labor que les llevó a realizar zanjas a lo largo de 6 kilómetros en un terreno con una gran dificultad. La mejora de las condiciones del viento, unido a la labor de los helicópteros, permitió que, tras cuatro días de trabajo intenso, el Cabildo diese por controlado el incendio a las 7:19 horas del jueves 12 de abril. Las Brifor continuarán en la zona afectada durante las próximas semanas realizando labores de extinción.

La coordinación, un elemento fundamental

El Centro de Coordinación Operativa Insular (Cecopin), ubicado en las oficinas de Medio Ambiente del Pabellón Santiago Martín, fue el encargado de organizar la emergencia y dirigir los recursos durante los cuatro días. Desde ahí se gestionaron los recursos propios, así como los que aportaron el resto de administraciones para solventar una emergencia de estas características. En ese sentido, desde el Cabildo se manifestó el agradecimiento al Gobierno de Canarias -en especial, por la labor con las comunicaciones-, a la Unidad Militar de Emergencias (UME), al Cabildo de Gran Canaria, Guardia Civil, los ayuntamientos de Granadilla de Abona, Vilaflor y Arico y sus policías locales, Cruz Roja, Protección Civil, Asociación para el Desarrollo de Emergencias (ADAE), Mercadona, Cooperativa FAST y Cafetería Oasis de Granadilla. »

El Ayuntamiento, a última hora de la tarde de este pasado domingo, publicaba en su web el siguiente comunicado:

« Desde el Ayuntamiento de Granadilla de Abona, a través de la Concejalía de Seguridad y Emergencias, se quiere trasladar un mensaje de tranquilidad a la población y se informa que en la tarde de hoy domingo 15 de abril se han podido ver algunas señales de humo en la cumbre del municipio, que son consecuencia de las tareas que aún desarrollan las brigadas forestales (Brifor) para refrescar la zona Este del área afectada por el incendio. »

 
 

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