Recordando a Antonio Bello Pérez en el 4º aniversario de su fallecimiento

Recordando a Antonio Bello Pérez en el 4º aniversario de su fallecimiento

Que el ilustre granadillero Antonio Bello Pérez era un adelantado a su época es una evidencia indiscutible a estas alturas, y que tras dejarnos suscitó numerosísimas muestras de reconocimiento por parte de personas, instituciones y colectivos con quienes se relacionó son también una muestra evidente de su valía tanto humana como en el campo de la investigación a la que dedicó toda su vida. Por eso cada año, con motivo del aniversario de su fallecimiento ocurrido el 24 de febrero de 2015, nos hemos propuesto recordarlo, y en esta ocasión lo hacemos con el recuerdo que en su momento le dedicó la publicación La Fertilidad de la Tierra’ que en su sección Actualidad, con el título ‘Adiós a un científico que investigaba por amor a la tierra y a los agricultores’, decía sobre la figura humana y científica del profesor, además de recordarnos el concepto de ‘investigación participativa’ al que éste continuamente hacía alución :

« Adelantado a su época, sensible a lo que sucede en este planeta y por eso ecologista activo, se nos ha ido Antonio Bello Pérez. Tinerfeño internacional –hijo de agricultor y de maestra de escuela–, sus padres fueron su primer vínculo con la tierra y la cultura. Doctor en Zoología, con su inteligencia privilegiada enseguida supo trascender desde el estudio de los seres más minúsculos hasta una Ciencia de visión global para la cual el progreso es armonizar la actividad humana y la Naturaleza.

Fue así como dio con alternativas al bromuro de metilo y llegó a ser asesor internacional de la ONU, además de uno de los fundadores de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, aunque su mayor orgullo era la amistad que le brindaron los agricultores con los que observó y estudió a pie de campo y junto a los que reivindicaba una agricultura ecológica con valores éticos y sociales.

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Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde 1964, con toda lucidez denunció que en este país se investiga lo que quieren los lobbies. De hecho sufrió en carne propia los primeros recortes, hasta cerrarle el Departamento de Agroecología que dirigía –el único que había en el país sobre ese tema–, un año antes de su jubilación.

Hoy se alegraría de que la ONU haya decidido dedicar 2015 como Año Internacional de los Suelos, aunque con su agudeza diría que es mejor llamarle tierra fértil y preocuparse por ella todos los días, todos los años.

Antonio, ¡nos has dejado el corazón agradecido de conocerte! Sólo nos consuela saber que tus alumnos continúan tu labor a pesar de todas las trabas a la verdadera investigación, la participativa.

Puedes leer en el siguiente enlace la entrevista a Antonio Bello que publicamos en el número 27 de La Fertilidad de la Tierra. Una oportunidad para conocer su pensamiento. »

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Asimismo, reproducimos el artículo publicado por Alfonso Navas, del ‘Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva, Museo Nacional de Ciencias Naturales’, dependiente del CSIC, que con el titular ‘Antonio Bello (1940-2015), Pionero de la Nematología en España’ decía:

« El Dr. Antonio Bello Pérez, Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), falleció en Madrid el 25 de febrero de 2015. Antonio Bello nació en Tenerife (San Miguel) el 27 de agosto de 1940, aunque siempre se consideró de Granadilla de Abona. Realizó sus estudios de Ciencias Naturales en la Universidad Complutense de Madrid donde se doctoró en Biología en 1967 tras haberse iniciado en Nematología junto a su compañera María Arias bajo la dirección del Prof. Jiménez Millán.

Entre 1964 y 1968 fue Profesor ayudante de Zoología de las Universidades de Navarra y Complutense de Madrid. Enseñó Zoología en distintos centros de educación secundaria hasta 1970 y durante dos años permanece en el Laboratorio de Morfología y Sistemática (Facultad de Ciencias) de la Universidad de Gante trabajando especialmente en taxonomía de Tylenchida. A finales de 1971 ingresa en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dando inicio a una variada y fructífera carrera investigadora.

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Su labor se centró fundamentalmente en el estudio de la Nematofauna Edáfica en el extinto Instituto de Edafología posteriormente reestructurado durante dos periodos sucesivos. A pesar de ello, Antonio Bello siempre fue fiel a una línea de investigación que centrándose en la Nematofauna edáfica y su función biológica, tenía tres vertientes de servicio a la Ciencia: Ecología del suelo, Protección Vegetal y Agroecología. Estableció numerosas relaciones con nematólogos de todo el Mundo y fue generador importante de la Nematología en España. De especial mención es su importantísima contribución mediante la colección de nematodos del suelo, con registros de extraordinaria precisión y que está depositada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Fue miembro del Comité de Opciones Técnicas al Bromuro de Metilo (MBTOC), del Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas teniendo una participación muy activa en el desarrollo del concepto de biodesinfección del suelo. Cumplió con creces funciones de gestión de la Ciencia (Dirección de Instituto, Presidente y Vicepresidente de sociedades científicas, comisiones, etc.) y fue director o supervisor de numerosas tesis doctorales.

Era una persona comprometida con su profesión y con la sociedad, teniendo a gala asesorar, ayudar y colaborar con los agricultores con los cuales se sentía vocacionalmente unido. Trabajador incansable, fue muy estimulante para sus colaboradores y permaneció siempre activo. Hasta el final de sus días, Antonio Bello se preocupó de la Agroecología y deja un gratísimo recuerdo en quienes lo conocieron. »

 
 

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