Pensamientos de Daisaku Ikeda (1)

Pensamientos de Daisaku Ikeda (1)

Sobre Daisaku Ikeda ya hemos publicado algo, concretamente el pasado 10 de febrero con el titularPropuestas de Daisaku Ikeda para reflexionar’ (al que le remitimos), a quien presentábamos como filósofo budista, escritor y poeta dedicado a la promoción de la paz y la educación, tercer presidente de la la organización budista laica Soka Gakkai del Japón y presidente fundador de la Soka Gakkai Internacional (SGI), ha creado varias instituciones dedicadas a la promoción de la paz, la cultura y la educación con el fin de establecer los cimientos de una cultura de paz duradera”. También decíamos que “como presidente fundador de la SGI, Ikeda ha construido uno de los colectivos budistas más grandes del mundo, basado en la filosofía del empoderamiento y del compromiso social en aras de la paz”.

Dada la enorme capacidad de llegar con sus ‘pensamientos’ a lo más noble de la naturaleza humana, hemos considerado oportuno exponer algunos de ellos a modo de reflexión, como los siguientes:

  1. Una vida sin un propósito o valor, en la que un@ no llega a comprender la razón de haber nacido, está desprovista de brillo y alegría. El mero acto de existir, alimentarse y morir, sin ningún verdadero sentido de propósito, desde luego representa una existencia dominada por el estado de los animales. Por el contrario, hacer, crear algo o contribuir con aquello que pueda beneficiar a otr@s, a la sociedad y a nosotr@s mism@s, y mantener ese desafío mientras vivamos, nos brindará una existencia plena de satisfacción, de valores. Esa es una manera humanística y noble de vivir.

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  1. La vida, para todos los seres humanos, es una lucha contra los sufrimientos del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. La felicidad no implica la ausencia de problemas o preocupaciones; es resultar victorios@ cualesquiera fueren las contrariedades o aflixiones que debamos enfrentar. Y esa felicidad no se centra újicamente en un@. Son veraderamente dichos@s aquell@s que pueden a su vez ayudar a otr@s a ser felices.

  1. Para llevar adelante una vida que sea un incentivo para nosotr@s y para los demás, nuestro corazón debe estar vivo; debe estar colmado de pasión y de entusiasmo. Con el fin de lograr ese cometido, y tal como afirmaba el presidente Josei Toda*, necesitamos el coraje de “vivir fieles a nosotros mismos”. Para ello, es necesario extraer nuestra fuerza interior a fin de no dejarnos influir por el entorno u obsesionar por cosas vanas y superficiales. En lugar de hacer como hacen l@s demás o de imitarl@s, tenemos que creer firmemente que somos capaces de pensar por nosotr@s mism@s y de ponernos en acción a partir de nuestro propio sentido de responsabilidad.

    (*segundo presidente de la SGI)

  1. Si una persona tiene hambre, debemos darle de comer. Cuando no hay nada para ofrecerle, podemos al menos brindarle palabras que la nutran. Ante alguien que se ve enferm@ o está físicamente debilitad@, podemos dirigir la conversación hacia temas que levanten su ánimo, le otorguen esperanza o l@ ayuden a decidir resueltamente que se va a mejorar. Démosle algo a cada persona con la que nos encontremos: alegría, coraje, esperanza, seguridad, filosofía, sabiduría, una visión para el futuro. Siempre brindemos algo.

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  1. Muchas religiones exigen una fe ciega a sus creyentes y les quitan su independencia. El presidente Tsunesaburo Makiguchi* se opuso a esa clase de esclavitud. Lo que él planteó, contrariamente, fue la solidaridad de toda una ciudadanía consciente. Para lograrlo, propuso un modo de vida basado en la autoconfianza, gracias al cual pudiéramos avanzar por el sendero de nuestra propia elección, con un carácter firme e independiente. El también puso el acento en un estilo de vida de contribuciones que nos permitiera establecer objetivos para nuestra felicidad y la de l@s otr@s, y dejar a un lado la arrogancia y la autosuficiencia para poder respetar y beneficiar a l@s demás.

    (*Fundador de la Soka Kyoiku Gakkai -antecesora de la Soka Gakkai- en 1930)

  1. León Tolstoi concluyó que el único camino para conseguir un cambio fundamental en la sociedad era lograr un cambio en la opinión pública, en la mente de las personas. Por lo tanto, ¿qué debemos hacer para lograrlo? Tolstoi aseveró: “Solo es necesario que la gente diga lo que realmente piensa o que, al menos, se abstenga de decir lo que no piensa”. En otras palabras, es vital que no nos dejemos arrastrar por la opinión de los demás o por las formas de pensar y de actuar propias del pasado. En lugar de eso, debemos manifestar sabiduría y poseer nuestras propias convicciones.

  1. Es nuestro corazón el que cambia el corazón de l@s demás. La amistad modifica a las personas. L@s viajer@s que se echan el abrigo sobre los hombros y se preparan con ánimo feroz a batirse contra vientos helados, se suavizan naturalmente y cambian su postura y acciones cuando les acaricia el tibio calor del sol.

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  1. Si practican la fe, pero adoptan una actitud de queja permanente, destruirán su buena fortuna en las misma proporción. Quienes se quejan todo el tiempo no logran ser respetad@s por l@s demás. Tanto desde la perspectiva budista como desde la visión secular, esa clase de conducta no corresponde a una persona sabia ni valiosa.

  1. Nichiren* escribe: “Si enciende una lámpara para alumbrar a otro, también estará iluminando su propio camino”. Por favor, tengan absoluta confianza en que, cuanto más alto arda la hoguera de sus acciones altruistas, con más fuerza su luz impregnará su vida de felicidad. Quienes poseen un espíritu generoso son las personas más felices de todas.

    (*Monje budista del siglo XIII en Japón, fundador del Budismo Nichiren)

  1. La felicidad no existe en algún lugar oculto detrás de montañas distantes. Existe dentro de ustedes mism@s. Pero no cuando se dedican a pasar el tiempo pasiva y cómodamente. Se encuentra en el vibrante dinamismo de la propia vida, cuando ustedes luchan para desafiar y superar un obstáculo tras otro, cuando atraviesan una cadena montañosa llena de peligros, para descubrir lo que se halla más adelante en el camino.

 
 

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