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Mis tiempos del Sur (VII): El Adelantado Fernández de Lugo, una figura histórica nefasta para el pueblo aborigen guanche tinerfeño (4)

Mis tiempos del Sur (VII): El Adelantado Fernández de Lugo, una figura histórica nefasta para el pueblo aborigen guanche tinerfeño (4)

Por: Emiliano Guillén Rodríguez

(…Continuación)

Una vez consolidada la conquista militar de la isla a mediados del año 1496 -sin tener en cuenta el caso de los alzados (*)-, el Adelantado Fernández de Lugo, prepotente y lleno de euforia, pone en marcha un feroz e implacable proceso de colonización, siempre en beneficio propio, de sus aliados y de las familias colonizadoras traídas a la isla considerada ahora como ‘tierra fronteriza’ y siempre a espaldas del pueblo aborigen, cumpliéndose así plenamente la frase del filófofo Arnold Toynbee que dijo: “…Una vez que el explorador ha cruzado el umbral del primitivo, es seguro que el traficante, el misionero y el soldado seguirán sus pasos en rápida sucesión. El aislamiento del primitivo ha terminado; su paz se ha quebrado, su comodidad o su felicidad ha sido reemplazada por la conciencia de opresión y por una sensación de angustia…”.

La finalización de la conquista no acaba ni mucho menos con el negocio de esclavos guanches, aunque más tarde sí pierde virulencia en beneficio de otros esclavos traídos de otros lugares como América o “berbería” (tierra de moros en el África Occidental) para servir a los señores, trabajar los cultivos y en los ingenios de caña. Muchos de ellos se cambiaban por esclavos guanches que pasaban a ser “horros” (libres). No obstante, El Adelantado, el 12 de octubre de 1496 (año de finalización de la conquista), firma un contrato con los mercaderes Angelote, Blanco Viña y Palomar, con quienes se supone deudor de grandes sumas para fijar las condiciones del reparto del botín de guerra de la isla de Tenerife, incluyendo los menceyatos de ‘paces’. Lugo declara que “…Todos los canarios y canarias de los bandos de Anaga, Adexe y Abona, que se decían de paces, son cabtivos e les pertenecen… e asymismo todos los ganados de dichos bandos…”.

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Por otra parte, M. Marrero, en su trabajo sobre la esclavitud en Tenerife de la revista Historia de Canarias nº 100 / 1952, pág. 432, dice que “…Ambos cónyuges rivalizaban en malos tratos a los naturales. Doña Beatriz de Bobadilla en La Gomera y aún en Tenerife y Don Alonso (El Adelantado) en La Palma y Tenerife…”. Fue éste un duro y sanguinario periodo de tiempo en el que los nuestros sufren en sus propias carnes la dura rivalidad sostenida entre estos dos nefastos personajes por ver cual de ellos resultaba más cruel para con nuestros aborígenes en cuanto a esclavización, leyes o trato.

Otra importante fuente de datos sobre el comportamiento de Fernández de Lugo se halla reflejado en el proceso de Reformación del Repartimiento de Tenerife. Veamos las declaraciones hechas en el mismo por dos testigos. El primero de ellos, llamado Las Hijas, asegura que “…Los canarios de Abona e Adexe que eran de paces e avían servido a sus altezas al tiempo de la conquista, los cautivó e los vendió los quales davan vozes e reclamaban que eran xristianos servidores de sus Altezas… e los llevaron a Valencia e a Barcelona e a otras partes…” (Rumeu en Conquista de Tenerife, pág. 83).

Ogtro testigo llamado Albornoz da a conocer los abominables procedimientos que utilizaba el Adelantado para capturar a los guanches del sur de Tenerife: “…Al tiempo que se ganó esta isla, el Adelantado fizo parescer ante sí fasta doscientos guanches entre hombres e mujeres e niños, los cuales eran de los Reynos de Paces e asimismo ayudaron a conquistar a los otros, en esta manera e con tal engaño que como estavan escarmentados de lo pasado pusieron en corral cerrado de piedra a un hombre que se dize Francisco de Sepúlveda, e cubriéndolo de ropa dixeron que era el Adelantado e que los llamaba para que se viniesen a tornar xristianos, que estava allí el Obispo, e desque los tuvieron en el corral los captivaron e los repartieron y embarcaron por captivos…” (Rumeu en Conquista de Tenerife, págs. 94 – 95)

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Son éstos algunos testimonios más, elegidos para atestiguar que el negocio de esclavos guanches no acabó con la conquista, así como para demostrar una vez más que la conducta del Adelantado no conocía de escrúpulos que le impidiesen la consecución de sus fines. Algunos historiadores le han considerado como poco ético, otros que la historia juzgará sus actos, otros se abstienen o son moderados en sus opiniones y algunos, los menos, defendiendo interesados puntos de vista, le justifican en bastantes aspectos (veremos testimonios literales sobre el juicio que le hace la historia). Nosotros le estamos proponiendo a él y a su conducta para ser juzgados en base a documentos fidedignos y clarividentes. Yo creo que de cuanto se lleva dicho y de otras parcelas aún no publicadas, se desprende que tanto sus valores morales como éticos, humanos o militares que le adornaron nunca fueron en nada buenos para el pueblo aborigen guanche tinerfeño y que, por ello, entre nosotros, desde el punto de vista canario, no debe tener acceso a memoria honrosa ni tan siquiera analizado desde el punto de vista del siglo en que vivió, pues “aunque el derecho a la conquista no tenga otro fundamento que la ley del más fuerte”, es preciso pensar también que esa dicha fuerza no constituye derecho.

(* Nota aclaratoria: Los alzados eran esclavos que huían del dominio de sus señores y, aunque no todos fueron guanches, sí lo eran la mayoría, sobre todo en los primeros años de la colonización. Estos alzados se refugiaron en las montañas y bandas del Sur de la isla donde, unidos a los residentes de su grupo, mantuvieron en esos lugares con gran pureza su sangre, sus costumbres, sus modos de vida y sus cultos religiosos. Incluso se habla de que la palabra MAGO procede de MAGEC (‘Adoradores del Sol’). Ni que decir tiene que estos alzados fueron perseguidos y castigados a los que se tomase como ejemplo para los demás esclavos para que no huyesen ni les ayudasen) »

(Continuará…)

 
 

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