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Los ‘100 días de confianza’ o ‘el caminar de la perrita’ del nuevo gobierno municipal (I)

Los ‘100 días de confianza’ o ‘el caminar de la perrita’ del nuevo gobierno municipal (I)

Tradicionalmente, desde su toma de posesión todo nuevo gobierno tiene 100 días de plazo para definir el rumbo de su política que en la práctica marcará su forma de trabajar a lo largo de la correspondiente legislatura. Se trata de un tiempo de adaptación para conocer y decidir las verdaderas líneas maestras que determinarán el carácter ejecutivo de su gestión.

Según los datos históricos, este margen concreto de días se remonta al ‘New Deal’ del Presidente Franklin D. Roosevelt en 1933, cuando éste creó un plan de choque ante la Gran Depresión de Estados Unidos. ‘New Deal’, que literalmente significa ‘Nuevo Trato’, es el nombre dado por el presidente estadounidense a su política intervencionista puesta en marcha para luchar contra los efectos de la Gran Depresión y que se desarrolló entre 1933 y 1938 con el objetivo de sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y volver a dinamizar la economía del país herida desde el ‘crac’ del 29 por el desempleo y las quiebras en cadena.

Desde entonces, estos 100 días se ha convertido en una tradición que se ha ido aplicando a los nuevos gobiernos tras su toma de posesión. Sobre todo, esto tiene sentido cuando un partido político deja la oposición para gobernar, concediéndole un plazo de tiempo para transmitir ‘confianza’ y capacidad de gestión a fin de llevar adelante su política según las necesidades que el momento demanda.

Aunque son ‘los cien primeros días de gobierno’, de igual manera podrían ser doscientos o diez ya que lo importante es el concepto, es decir, la idea de disponer de unos días de ‘confianza’ para llevar a cabo la transición desde la oposición al gobierno (pasar del banquillo a ser titular del equipo) o desde una legislatura a la siguiente (terminar una temporada y empezar otra) según el caso. Nunca habrá una segunda oportunidad de crear una buena primera impresión, y los cien primeros días se consideran un tiempo suficiente para causar esa primera impresión. De ahí su importancia.

Como en muchas otras cosas, nos guste más o menos, somos herederos de los usos de la política estadounidense. Así, cuando Roosevelt llegó al poder en el cuarto año de una crisis económica de alcance mundial, necesitaba transmitir capacidad de reacción ante ella y mostrar resultados que cambiaran la situación para generar confianza y optimismo a la ciudadanía y a los ‘mercados’.

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Los 100 primeros días son importantes porque muestran si un líder o un equipo de gobierno están capacitados para gestionar una transición. O lo que es lo mismo, para calibrar si los electores tomaron la decisión correcta al apostar por ellos. Así, los 100 primeros días de gobierno del presidente Roosevelt le permitieron poder ver aprobadas 15 leyes importantes en el Congreso, sentando precedente e inaugurando una nueva manera de medir los tiempos en política, creando una ola del cambio de la que ya no se separó durante su mandato.

En esta labor de gestión de un nuevo gobierno, el primer asalto es la formación del mismo. La elección de l@s ministr@s y la conformación de consejer@s o concejales/as con sus respectivas responsabilidades en su caso, supone un mensaje político a la ciudadanía y, aunque la oposición no lo valore o critique estos nombramientos, sin embargo va a ser su trabajo y no otra cosa quien les juzgue.

El segundo asalto a afrontar por un nuevo gobierno es el propio plan de acción político. Así, suele ser habitual que los presidentes o alcaldes recién elegidos centren su actividad en los problemas que les ha hecho ganar las elecciones. Tenemos el ejemplo de José Luis Rodríguez Zapatero, que anunció la retirada de las tropas de Irak en su primer acto como presidente. Roosevelt sin embargo se centró en la recuperación económica, al igual que Mariano Rajoy con sus reformas.

Los políticos compiten con un sinfín de actores por acaparar nuestra atención, un hecho que éstos tienen muy en cuenta.  Por eso para ellos es importante conquistar las ‘percepciones’ de l@s ciudadan@s respecto al líder y su equipo que recién han asumido sus cargos, a los que muchos recordarán por lo que hagan durante el inicio del mandato. Así, si consiguieron cumplir propuestas electorales, mejorar la situación, etc., serán percibidos como eficientes y confiables. Pero si incurren en errores o manifiestan ineficacia, l@s ciudadan@s desconfiarán del nuevo gobierno.

Puesto que las ‘percepciones’ se fijan en la mente de l@s electores/as, es por ello que cobra importancia el valor de los primeros ‘100 días de gobierno’ para poder aprovecharlos, aunque no todos los nuevos equipos eligen esa vía ya que algunos prefieren tomárselo con calma y dejar los logros para más adelante a lo largo del mandato.

Así que desde Roosevelt hasta nuestros días, el concepto del uso de los 100 primeros días para adoptar medidas, o sea, para ‘ver el caminar de la perrita’, ha servido para que cada gobierno pueda presentar sus intenciones, declarar que no defraudará a sus votantes y que son el cambio que l@s ciudadan@s necesitaban, al tiempo que intenta generar confianza y optimismo.

Lo importante es entender el valor estratégico de estos 100 días para la comunicación y para los propios resultados, comprender que ese tiempo establecido es un producto de comunicación en sí mismo. ¿Qué se quiere conseguir?, ¿qué se va a comunicar?, ¿quién lo va a hacer?, ¿qué papel va a tener cada un@?, son factores a tener en cuenta a la hora de establecer una estrategia de comunicación creíble.

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Todos los gobiernos locales emanados de las urnas tras las pasadas elecciones del 24 de mayo, ya han superado con creces los 100 días de ‘confianza’ a partir de la constitución de los mismos. En el caso de Granadilla de Abona, tras su toma de posesión el pasado 13 de junio, es el momento de poder hacer un balance objetivo de cómo se perfilan las políticas a aplicar en la presente legislatura por el nuevo gobierno municipal ‘monocolor’ en minoría del PSOE en base al ‘caminar de la perrita’ durante estos cien primeros días de gestión.

También se puede hacer balance del papel que está jugando y va a jugar la oposición que en este caso, aunque suman mayoría, está ideológicamente muy atomizada (CC, PP, C’s e IU) y han surgido fuertes ‘piques’ entre algunos de ellos que han dado lugar a la renuncia de algún que otro militante (cómo más adelante veremos) al considerar que han incumplido con lo prometido en campaña.

Incluso, parte de la oposición (concretamente C’s e IU) entró también en la dinámica de los 100 días al solicitar públicamente que se les concediera ese margen de confianza para demostrar que ellos no forman parte del gobierno municipal a pesar de llevar la gestión de la creación de sendas Comisiones según pacto establecido con el ‘minoritario’ grupo de gobierno del PSOE (con nóminas y personal de confianza incluidos), sino que van a ejercer de ‘oposición responsable’… Ya en el último Pleno ordinario celebrado el pasado día 28, C’s presentó para su aprobación el Reglamento Orgánico de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones del Ayuntamiento, un documento que Arquipo Quintero calificó de “herramienta muy potente” y que el grupo municipal de Coalición Canaria fue el único que votó negativamente.

En fin, una vez sobrepasados con creces los ‘100 días de confianza’, sobre ‘el caminar de la  perrita’ del nuevo grupo de gobierno municipal y el de la oposición en nuestro municipio continuaremos comentando en la 2ª parte de este Editorial… Atent@s.

(Continuará…)

 
 

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