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La exposición ‘Obras de Don Alfredo Reyes Darias pertenecientes a la colección privada de Don Antonio Arencibia’, hasta el día 17 en el Museo de la Historia

La exposición ‘Obras de Don Alfredo Reyes Darias pertenecientes a la colección privada de Don Antonio Arencibia’, hasta el día 17 en el Museo de la Historia

La Exposición monográfica de obras de Don Alfredo Reyes Darias’, pertenecientes a la colección privada de Don Antonio Arencibia, permanece abierta al público en la sala de exposiciones del Museo de la Historia de Granadilla de Abona hasta el 17 de noviembre. Puede verse de lunes a viernes en horario de 8:30 a 15:00 horas.

En su blog sobre arte contemporáneo, Pilar Carreño recordaba:

« En 1947, en mayo, se presentaron en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, bajo la denominación de Pintores Independientes Canarios (PIC), seis artistas plásticos ―Constantino Aznar, Carlos Chevilly, Juan Ismael González Mora, José Julio Rodríguez, Alfredo Reyes Darias y Teodoro Ríos, participantes en la primera exposición colectiva, que recuperó tímidamente el lenguaje de las vanguardias históricas, un manifiesto teórico y una obra plástica con ecos del cubismo, pintura metafísica y surrealismo, al lado de obras más convencionales. La muestra de los PIC se acompañó de dos periódicos murales, diseñados por Juan Ismael, que alternan fotocollages y textos de intelectuales y artistas, con una intención didáctica en favor del arte contemporáneo. Esta muestra es objeto de numerosas controversias y opiniones en prensa, lo que genera un clima de efervescencia en torno a sus protagonistas; pero, el grupo no tuvo continuidad y se disolvió al trasladarse de residencia Juan Ismael y José Julio, dos de sus promotores. »

El artista Alfredo Reyes Darias, natural de Granadilla de Abona y fallecido en 2005, con motivo de una exposición permanente realizada en 2004 en el Convento de San Luis Obispo del Casco granadillero, concedió a ELDÍA.es una entrevista que este periódico publicó el 9 de mayo de ese año y que, con el título “El artista jamás debe guardar secretos; tiene que mostrar a todos lo que sabe”, decía:

« “La memoria de un pueblo” es el título de la exposición permanente que reúne la obra del pintor Alfredo Sebastián Reyes Darias, y que desde esta semana puede contemplarse en el convento de San Luis Obispo de Granadilla. La muestra reúne cerca de 400 obras, entre escudos heráldicos, trabajados hasta un número de 200, y representaciones pictóricas de trajes populares de las Islas, además de temas familiares e históricos y motivos relacionados con los oficios tradicionales canarios.

El pintor, rodeado de obras y bocetos en su estudio de Santa Cruz, muestra algunos de sus trabajos, como el alusivo a la expedición de Magallanes, “que permaneció 5 días en las Islas reparando sus naves, y que arribó por el puerto de Granadilla”. “No me gusta ser protagonista de nada”, asegura Alfredo Reyes con humildad, a pesar de que siempre tuvo buena relación con los gobernadores civiles y las autoridades militares. “He hecho lo que me ha parecido en mi labor artística”, se sincera el pintor, para quien “el artista jamás debe guardar secretos, sino enseñar lo que sabe”.

Alfredo Sebastián Reyes Darias recuerda que empezó su labor en el mundo del arte “a los 16 años, en el Círculo de Bellas Artes, como secretario de la sección de Pintura”. Tras toda una vida dedicada a sus cuadros, el creador se define como “simbolista”, tendencia que diferencia, para evitar equivocaciones, de otras más cercanas: “El surrealismo es una cosa y el simbolismo otra”, matiza.

Murales

Desde 1945, Alfredo Reyes ha realizado murales en la Escuela 3 de mayo, en La Laguna, “que todavía permanecen allí”, comenta. Reyes también es responsable del mural del salón de la antigua Ciudad Juvenil, de todos los mitrales de la santacrucera iglesia del Pilar, y también de algunos de los de la iglesia de Granadilla. Además, “entre mis obras se cuentan las pinturas del comedor del edificio de Capitanía, y las del salón de sesiones del Ayuntamiento de Granadilla”, enumera. En el apartado de restauraciones, Alfredo Reyes participó en los trabajos realizados en la Torre del Conde de La Gomera, y en el Castillo de San Miguel, en Garachico. Fundador del aula de Cultura del Cabildo Insular de Tenerife (1967) y director del Museo del Cabildo, también fue el primer director del Instituto Colombino de La Gomera, y conservador del Palacio de Capitanía en Tenerife. A sus exposiciones en Madrid se unen diversas publicaciones, e incluso Miguel Delibes le dedicó un texto titulado “Por ambos mundos”.

“En la I Bienal de Arte de Madrid se seleccionó una obra mía para representar a la provincia de Tenerife”, recuerda el pintor. “También he escrito varios libros de poesía, y fundé una publicación poética”. Reyes se considera más pintor que poeta, pero la preferencia por uno u otro arte, asegura, “va en función de las salidas que quiera darle al tema que quiere tratar”. “Además, he adaptado autos sacramentales al teatro, y dirigido coreografías sobre obras de Tamayo”, informó.

Con este historial, no es de extrañar que el artista asegure que lo único que le habría gustado hacer en este mundo y no ha hecho es “ser espectador”. El pintor cree que en la actualidad “se hace demasiada pintura”. “Los grandes movimientos son los que han hecho importante este arte, pero, lamentablemente, las individualidades consiguen muy poco”, aseveró.

Actualmente, el pintor se propone trabajar en un Vía Crucis “de tamaño monumental”. Con todo, “tengo un concepto de la religión muy diferente al de estampita”, indica. “La religión es esperanza; hay que ver en Dios más a un amigo que a un juez. Creo que desde que el hombre es hombre siempre han existido luchas y envidias. Ahora el mundo va más deprisa, pero seguimos matando por las mismas cosas”, añadió.

El autor recomienda no perder nunca el humor, que no identifica con el mero chiste; el humor -asegura- “es otra cosa”. “Somos muy trágicos”, dice Reyes, quien recuerda revistas como “La Codorniz” como “un gran movimiento español”, y asegura haber representado, en tiempos de censura, a personajes “con un tapón en la boca. En esa época, si hacías las cosas con gracia, sin acidez, pasaban”, recuerda. “Los jóvenes me llaman por teléfono para pedirme consejo”, concluyó Alfredo Reyes. “Yo respondo a todas las llamadas” porque, asegura, “suelo saber por dónde van los tiros”. »

 
 

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