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La aprobación de otro parque eólico a ejecutar entre Arico y Granadilla de Abona, ¿una muestra de la decidida apuesta del Gobierno de Canarias por las energías renovables?

La aprobación de otro parque eólico a ejecutar entre Arico y Granadilla de Abona, ¿una muestra de la decidida apuesta del Gobierno de Canarias por las energías renovables?

El pasado 3 de septiembre, la Agencia EFE comunicaba:

« El Consejo de Gobierno de Canarias, a propuesta de la Consejería de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento, ha aprobado este lunes el decreto por el que se acuerda ejecutar el proyecto Parque eólico Complejo Ambiental de Arico de 18,4 megavatios (MW), con una inversión de 24,2 millones de euros.

Se encontrará en los términos municipales de Arico y Granadilla de Abona y está promovido por el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER), dependiente del Cabildo de Tenerife. Para ello, el Gobierno de Canarias ha ordenado también y de forma paralela la iniciación del procedimiento de revisión del planeamiento afectado.

Estas nuevas instalaciones eólicas en Tenerife, que han sido declaradas de interés general por la Dirección General de Industria y Energía, permiten “dar un paso más en la implantación de las energías renovables en Canarias”, remarcó el Gobierno.

Así, estiman que el proyecto generará 128 puestos de trabajo en la fase de construcción y 36 en la de mantenimiento y explotación. La energía generada por estas instalaciones supondría una reducción anual de 34.500 toneladas de CO2 a la atmósfera en las centrales eléctricas de generación térmica en Canarias. »

El día 5 eltrabajador.es, con el titular ‘El nuevo Parque Eólico de Tenerife necesita cubrir 128 nuevos empleos’, publicaba:

« Aprobado el nuevo decreto con el que se va iniciar el levantamiento del nuevo Parque Eólico Complejo Ambiental de Arico con el que se van a crear 128 nuevos empleos. Una nueva fuente de empleo para todos los residentes de la isla canaria de Tenerife. Si resides en Tenerife y estas buscando un empleo, esta noticia te va a interesar y mucho. Sigue leyendo y te lo contamos todo.

Y es que el Gobierno Canario ya ha aprobado el nuevo decreto que permitirá construir este nuevo Parque Eólico Complejo Ambiental de Arico. Un parque que proporcionará una potencia de 18,4 megavatios. Con la construcción del mismo se dotará a la isla de unas nuevas instalaciones de energías renovables, además de promover una nueva fuente de empleo de calidad ya que serán unos 128 nuevos empleos los necesarios para acometer los trabajos de construcción y mantenimiento.

Con una inversión que ronda los 25 millones de Euros, podemos decir que hablamos de unas instalaciones modernas y de un gran impacto ecológico en la zona. Se ha calculado una reducción de emisiones de CO2 de unos 35 Tm menos a la atmósfera. Una noticia que los vecinos de Tenerife acogen con gran entusiasmo, además de por el impacto medioambiental, por la creación de nuevos empleos que traerá consigo este nuevo Parque Eólico Complejo Ambiental de Arico.

Si deseas acceder a uno de los 128 nuevos puestos de trabajo que serán necesarios dentro del nuevo Parque Eólico Complejo Ambiental de Arico no lo dudes más, accede ahora mismo a través del enlace de empleo a la web del gobierno de Canarias para recibir más información de cómo mandar tu curriculum a tiempo. Los puestos de empleo son limitados, por lo que es importante que te inscribas lo antes posible si deseas conseguir uno dentro del nuevo Parque Eólico Complejo Ambiental de Arico. También puedes compartir esta interesante noticia a través de Facebook para que algún familiar o amigo pueda conseguir uno de estos 128 nuevos puestos. Os deseamos muchísima suerte a todos los aspirantes. »

De un tiempo a esta parte el Gobierno de Canarias ha ido dando luz verde a la ejecución de varios proyectos de parques eólicos que había aprobado en su momento como muestra de su de su decidida apuesta -según afirman- por el desarrollo de las energías renovables. Todo ello tras muchos años de una política equivocada en este sentido como consecuencia, entre otros aspectos, de haber decidido su implantación a través del sistema de concurso que fue un fracaso al ser anulado por los tribunales y que hasta hace pocos años no consiguió desbloquearse.

En este sentido, el pasado 23 de enero el consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento del Gobierno de Canarias, Pedro Ortega, presentó en rueda de prensa los nuevos retos de su departamento para 2018, haciendo hincapié en cinco hechos importantes de la labor desarrollada, entre los cuales destacaba el fomento de las renovables como parte del camino emprendido desde el inicio de la presente legislatura hacia una Canarias más sostenible.

El consejero afirmó que “hay que afrontar la lucha contra el cambio climático a partir de tres puntos de vista: más energías renovables (el máximo posible a conseguir con la tecnología actual), optimizar el consumo de energía con medidas de ahorro y eficiencia energética y emplear combustibles menos contaminantes”, y refiriéndose al comienzo de la presente legislatura destacó la puesta en marcha “de todos los mecanismos posibles para impulsar las energías renovables, que llevaban 10 años parada”.

La retirada del recurso que el Estado mantenía contra el decreto canario que regulaba los parques eólicos en las Islas, logrado por el Gobierno de Canarias en septiembre de 2015, tuvo como consecuencia el hecho de que 49 parques de los que se inscribieron el 31 de diciembre de 2015 (con una potencia de 436,3 megavatios) contaran con retribución, suponiendo una inversión en Canarias superior a los 400 millones de euros.

Así, según el consejero, en 2015 Canarias contaba con 53 parques eólicos y, desde esa fecha hasta enero de 2018, cuenta con 38 parques más que por parte del Gobierno de Canarias estarían en condiciones de ponerse en funcionamiento, de los cuales 12 se encuentran ya en funcionamiento, 16 en construcción y 10 con autorización administrativa, y los que no están autorizados lo son en su gran mayoría por problemas con las servidumbres aeronáuticas. Es decir, que a finales de 2018, Canarias estaría en condiciones de contar con un total de 91 parques eólicos.

En julio de 2015 en Canarias había una potencia instalada en renovables de 330 MW. Hoy hay casi 400 MW. Con lo que se está construyendo, en pocos meses llegaremos casi a los 520 MW y, al final de 2018, si se construye todo lo que hemos autorizado llegaremos a cerca de 660 MW, casi el doble de lo que nos encontramos”, señaló Pedro Ortega, que finalizó su exposición sobre este asunto haciendo referencia a otros “hechos que demuestran que el Gobierno de Canarias apuesta por las renovables, como el acuerdo con el Estado para que, en el ámbito del autoconsumo, en Canarias no se aplicase el llamado impuesto al sol de forma que los ciudadanos, a diferencia del resto del territorio español, no abonen cargos adicionales por el uso de la red; las condiciones específicas que el nuevo REF económico incluye para potenciar el desarrollo de renovables o la puesta en marcha del Grupo de la Geotermia en Canarias, del que ha emanado las “Guías de la Geotermia en Canarias” que serán presentadas en breve”.

Sin embargo, pocos días antes de esta rueda de prensa del consejero Pedro Ortega, concretamente el 17 enero, con el titular ‘Solo el 7,7% del consumo de electricidad en toda Canarias provino de energías renovables en 2017’, eldiario.es publicaba en Tenerife Ahora el siguiente artículo :

« Canarias no ha sido capaz de avanzar a buen ritmo en la implantación de energías renovables en su territorio. El retraso acumulado es manifiesto; los motivos de tal  apagón, variados, y las consecuencias, nefastas para la conservación del medio ambiente y para la ciudadanía.

En algunos casos, el origen de tanto y tan prolongado subdesarrollo energético es hasta complejo (motivos judiciales, reguladores, de ordenación…), aunque la realidad, pese a lo mucho que se habla desde las administraciones públicas sobre que esa es la apuesta “clara y decidida”, aparece a la vista de todos: el archipiélago posee un acreditado potencial natural para generar energías limpias a partir del viento y del sol, al menos por estos medios, pero, por ahora, eso no se aprovecha lo suficiente.

En efecto, la realidad está a la vista de todos; es visible en el territorio isleño y es visible en las estadísticas, y hasta en las facturas de la luz. La Comunidad Autónoma de Canarias, según los datos ya avanzados del año 2017 por la empresa pública Red Eléctrica de España (REE), los más recientes disponibles en todo el país, solo consiguió cubrir el 7,7% de la demanda total de electricidad del año pasado con energías renovables, a través de la generación con fuentes eólica y fotovoltaica y muy poquito con la hidroeólica (solo el proyecto de Gorona del Viento, en El Hierro).

Y nada más… El resto del consumo realizado en 2017 en Canarias provino de la generación con sistemas contaminantes (unos más que otros, pero todos contribuidores a la polución), el 92,3% del total, nada más y nada menos. En efecto, poco se ha avanzado en los últimos años, aunque mucho muchísimo se haya hablado de la necesidad de cambiar las cosas. El resultado no puede ser más negativo, y la evolución de un año a otro es nula o irrelevante para el archipiélago.

El origen de ese pírrico consumo de energía verde en el archipiélago está en que Canarias solo tiene una potencia instalada para producir electricidad con renovables de 319,5 megavatios, el 11,6% del total existente en las islas (consistente en 2.754 megavatios). Ese valor relativo se reparte de la siguiente manera: el 5% de eólica (en Península, el 23%), el 6,1% de fotovoltaica (en Península, el 4,5%, el único registro que superan las islas), el 0,4% de hidroeólica y el 0,1% de otras renovables.

Para poder apreciar mucho mejor lo malo que son los datos de las islas, conviene ver lo que ocurrió en la Península el mismo año, en 2017, y siempre teniendo en cuenta, como es obvio, los mismos parámetros de análisis.

En el llamado sistema eléctrico peninsular, los clientes recibieron el triple de energía renovable que en Canarias, con una cobertura por esta vía de casi el 25% del total (en Canarias solo se alcanzó el 7,7%), y ello sin contar la aportación de la procedencia hidráulica, que no se incorpora en la comparativa por la inexistencia de esta en el archipiélago. Si se mete, la demanda atendida con renovables llega prácticamente al 32%; en las islas, solo el 7,7%.

Esa cobertura con energías verdes en la Península fue posible debido a que la potencia instalada para producirlas, también sin hidráulica, volvió a estar cerca del triple de la canaria, con el 31% general en este caso. Si se añade la aportación de la hidráulica, la potencia instalada de limpias dentro del global alcanza el 51%. »

Pero no sólo eso, sino que respecto a 2016, en un artículo titulado ‘Canarias desaprovecha sus recursos naturales con solo un 8% de generación eléctrica con renovables’, el mismo medio decía en julio de 2017:

« No está en el último lugar, pero solo hay una comunidad autónoma que no llega a superarla. Canarias repite en 2016 como una de las peores regiones españolas en la implantación de las energías renovables (principalmente hidráulica, eólica y solar -fotovoltaica y térmica-), y no es la última gracias a lo mal que lo hace Baleares.

Esta es una de las conclusiones a la que se llega tras repasar el contenido del informe de Red Eléctrica de España (REE) sobre Las energías renovables en el sistema eléctrico español (2016). En este estudio, concebido a partir de datos oficiales del año pasado (ya cerrado), se confirma que Canarias lo sigue llevando muy mal en el campo de las renovables.

Tal y como se menciona en ese trabajo técnico, la generación eléctrica en Canarias con energías renovables, casi en exclusiva del viento y del sol, solo representa el 8% del total regional (702 GWh), lo que coloca a las islas en el penúltimo puesto del ranking español, con Baleares en el último lugar (con el 6%) y muy lejos, demasiado quizá, del promedio español, que es de casi el 39%. Ello es así incluso descontando la aportación que tienen a ese umbral relativo las energías hidráulicas, casi inexistentes en las islas (13,8 puntos que, descontados del índice general, dejarían aquel nivel en el 25,2%, o sea, 17,2 puntos más que el dato global de Canarias, en el 8%). La comunidad autónoma con registro más elevado es Castilla y León, donde el 73% de la electricidad generada procede de fuentes renovables. Así da gusto.

Canarias debe mejorar muchísimo en generación eléctrica con renovables, solo el 8% en 2016 (el dato oficial más reciente entre todos los posibles), pero tampoco lo tiene muy bien en el parámetro de potencia instalada, con solo el 12% de toda la capacidad existente y también solo dejando por detrás a Baleares, que llega a un insignificante 5%. En España, siempre hablando de registros medios, ese mismo concepto representa el 45,5%. Por lo que se ve, las islas están muy lejos de casi todo el mundo, como así lo refleja el citado informe de REE.

La potencia instalada de renovables en España alcanza el 45% del sistema, con la máxima aportación de la eólica (21,9 puntos), seguida de la hidráulica (16,2), la solar fotovoltaica (4,4), la solar térmica (2,2) y un apartado con el resto de renovables, que incluye las siguientes: biogás, biomasa, geotérmica, hidráulica marina, hidroeólica (el caso de Gorona del Viento, en El Hierro) y de residuos renovables.

En Canarias, en cambio, solo tienen importancia, por ahora, las renovables eólica y solar fotovoltaica, más el poquito que aporta al conjunto de la comunidad autónoma el proyecto hidroeólico de El Hierro. En relación con la eólica, la potencia instalada al cierre del año pasado, 2016, llegó a 153 megavatios, lo que representó el 0,7% de lo existente en toda España. La generación eléctrica a partir de esa energía sostenible dio para 394 gigavatios por hora (GWh), el 0,8% español.

En el ámbito de las energías que aprovechan el sol, de manera casi única la fotovoltaica, el archipiélago ofreció los siguientes registros: 166 megavatios de potencia instalada en 2016 y el 3,6% en aportación a España, con 277 GWh en generación eléctrica y el 3,5% del potencial nacional.

Como se puede apreciar, en ese capítulo energético es donde más aporta Canarias al global de España, pese a hallarse muy por debajo de las que son sus posibilidades reales, tal y como aseguran un día sí otro también los expertos en este campo.

La potencia instalada en las islas para generar energía verde a partir del agua es solo de un megavatio, según el reseñado informe, y lo logrado en solar térmica también es desechable, al menos en términos estadísticos. »

Remontándonos a los inicios de la actual legisalatura 2015-2019, el 15 de noviembre de 2015, con el titular ‘La luz de las renovables tardará en alumbrar en Canarias’, el mismo medio publicaba lo siguiente:

« La Comunidad Autónoma de Canarias sigue, incluso en este mismo momento, con la luz apagada en el capítulo de energías renovables; o sea, que, pese a las decisiones adoptadas en tiempos recientes que han sido recibidas con optimismo por los gobiernos regional y estatal (sobre todo por el desbloqueo de inversiones previstas en eólica y la reinstauración parcial de la prima para este tipo de generación, más las ventajas en la aplicación del llamado impuesto al sol), las Islas hoy se hallan sin dar en la tecla perfecta que les permita salir del atolladero en el que se encuentran en relación con el uso de las energías renovables.

El colapso es bestial, y lo peor es que ya dura más tiempo del debido. Los culpables, como casi siempre ocurre en los parones tan prolongados, responden a orígenes variados, aunque en este caso cobran especial relevancia las administraciones estatal y canaria.

Las Islas han dejado pasar muchos años sin hacer cosas de interés en el ámbito en cuestión, y por eso casi todo sigue igual. Nada cambia para mejorar de manera sustancial, que es justo lo que se observa en la realidad que dibujan los datos servidos por fuentes oficiales. En 2014, el último año con datos cerrados por Red Eléctrica de España (REE), la foto mostrada es idéntica a la de 2013, la misma que a su vez se conocía en ejercicios anteriores. Lo que rebota el espejo para Canarias es más de lo mismo, e incluso algo peor si se compara con lo que se aprecia en la Península.

Para reforzar estas afirmaciones, sólo basta con recurrir a la empresa mixta REE (aunque de control público) y sumergirse en los datos que ésta hace visibles en sus publicaciones oficiales, con la aportación de múltiples registros en el llamado Avance del informe sobre el sistema eléctrico español (2014).

Tal y como se recoge en ese compendio de estadísticas, Canarias sigue sin disparar chicha en el desarrollo de las energías renovables (eólica, solar fotovoltaica y térmica renovable, las que por ahora están en las Islas), pues como se aporta en ese informe, en el Archipiélago la potencia instalada para la generación de energía eólica representa el 4,8% del total, con el 5,2% para la solar fotovoltaica (crece el 0,6% respecto a 2013, la única que lo hace) y el 0,1% en térmica renovable (en el régimen especial).

La suma de estas tres fuentes de generación catalogadas como limpias, las únicas presentes en el Archipiélago al menos por ahora, da un valor relativo del 10,1%, lo que significa que en las Islas hay un dominio extremo de la producción eléctrica que trae contaminación (la conseguida con combustibles fósiles): ésta representa casi el 90% del global de la potencia instalada (en el régimen ordinario).

En Canarias, hoy en día casi toda la electricidad procede de quemar combustibles fósiles; esto es, fuel-oil, diésel o gasóleo, que el gas natural (pese a todo lo que se ha hablado y escrito sobre él) ni está ni en algunos casos se le espera, al menos en Gran Canaria, donde la implantación de una planta regasificadora cuenta, en principio, con más oposición política y ciudadana que en el sur de Tenerife.

La potencia instalada en Canarias para la generación de energías verdes es pírrica, pese a las condiciones naturales que reúnen las Islas, con muchas más horas de sol y mayor intensidad de calor que en latitudes más templadas y con vientos también apropiados para mover aerogeneradores. Pese a las bondades que ha concedido la naturaleza a las Islas, no ha habido crecimiento de las fuentes limpias de generación. El origen de tales desmanes está, sin lugar a dudas, en las políticas y las decisiones adoptadas en el seno de los gobiernos canario y español, los verdaderos culpables de que las bellas palabras y las buenas intenciones a día de hoy no se hayan traducido en megavatios por hora (mwh) de generación, de los buenos, de los reales, de los que se meten en la red para restar a los procedentes de los derivados del petróleo.

Diferencia consolidada

Con el 10% de potencia instalada en energías renovables a 31 de diciembre de 2014 (el último dato anual disponible), Canarias consolida su diferencia estructural respecto al sistema peninsular, donde la suma de la eólica, las solares térmica y fotovoltaica, y la térmica renovable da un porcentaje del 30% sobre el total (para ese único territorio y sin contabilizar la energía hidráulica); esto es, que la brecha ya es de 20 puntos, y ello pese a que en Península las condiciones para aprovechar el sol no son tan ventajosas como en las Islas, e incluso (y esto sólo en algunos aspectos) para el viento.

En la Comunidad Autónoma de Canarias, la potencia total instalada a 31 de diciembre del año pasado era de 3.208 megavatios, con 154 para generación eólica, 166 para solar fotovoltaica y sólo tres para térmica renovable. En hidroeólica hay 12 megavatios (El Hierro), y 0,5 en el resto de generación hidráulica.

La suma de los tres primeros valores absolutos representa el 10% del global de 3.208 megavatios, con casi el 90% restante atribuido a fuentes de generación vinculadas a los combustibles fósiles, sobre todo el fuel-oil, diésel o gasóleo, que el gas natural aún no se ha instalado en las Islas y tardará, si es que al final llega, unos buenos años en ofertarse (se previó tener la regasificadora de Tenerife para antes de 2014, pero en 2015 todavía no hay nada, ya con toda la empresa concesionaria de este servicio en las Islas, Gascan, en manos de la nacional Enagás).

Tras el análisis de todos esos datos relativos, se concluye que la España continental ya ha accedido a uno de los objetivos energéticos más recordados por los expertos: que al menos el mix de generación de un territorio posea una tercera parte de su potencia instalada en energía renovable, verde, limpia. Esto mismo es lo que ya ocurre en la parte continental, y lo que por ahora (tampoco será a medio plazo), por mucho que se hable de esta necesidad, no ocurrirá en las Islas, donde tal mix energético no existe, pues hay dependencia exclusiva de los combustibles fósiles, con el 90%, frente al 10% existente en renovables.

Marco poco cambiante

En relación con la situación que hoy afecta a las Islas sobre el binomio régimen ordinario-régimen especial, la Asociación Canaria de Energías Renovables (ACER), entidad que agrupa en el Archipiélago a empresas privadas con intereses en la generación de energías verdes, sostiene que los costes extrapeninsulares de producción eléctrica se han disparado en los últimos años como consecuencia de no desarrollar las energías renovables. Por ello, se ha mantenido casi el 90% de la generación eléctrica local a través de combustibles fósiles.

ACER sostiene que es urgente para la región la implantación de más potencia de renovables, cuestión que “forma parte de la solución al déficit de tarifa actual (sobrecoste de 1.400 millones de euros por año que se compensa en la tarifa que pagan todos los españoles, en virtud de lo establecido en la ley estatal del REF), y no lo contrario como se quiere hacer ver a las sociedades española y canaria”, subraya la citada organización sectorial.

Según advierte ACER, cuando REE presupuestó para 2013 el coste extrapeninsular de generación en las Islas, desde la asociación se comentó que “era urgente dotar a Canarias de una normativa que permitiese reducir los costes de forma drástica y rápida”, lo que sin duda guarda relación con el hecho de “incorporar de manera decidida las renovables al mix energético canario”.

30 megavatios más en 10 años

A lo largo de los últimos 10 años, en el Archipiélago sólo se ha instalado una treintena de megavatios para generar energía eólica, cifra ridícula en comparación con el éxito vivido en la Península, donde sí ha crecido de forma notable el parque de energías verdes. En este nítido fracaso canario, ha tenido mucho que ver la senda administrativa elegida por el Gobierno regional para asignar potencia: el concurso eólico. Esta vía ha resultado un absoluto fracaso y además ha sido anulada por los tribunales. Hoy ya se ha optado por otro proceso, la adjudicación directa. En las Islas se aspira a disponer “de potencia renovable para generar el 30,6% de la energía eléctrica total en 2020”, en la línea del mix que plantea el nuevo Pecan. »

Y usted, estimad@ lector/a, ¿qué opina sobre este asunto?.

 
 

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