El gato palanquín

El gato palanquín

José Manuel Pitti

 

gato y figura

La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.” Este pensamiento, del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, puede ser un justo y merecido homenaje para los recurrentes redactores de www.elmundotoday.com

En la revista satírica se escribió la pasada semana que “varios gitanos –armados con tuberías de plomo- desnudan a Robocop y lo dejan tirado en una cuneta después de arrancarle todas las partes de metal para venderlas como chatarra”.

Entre los titulares de ‘elmundo.today’ se destaca, igualmente, que un grupo de investigadores japoneses de la Universidad de Osaka ha “inventado un robot que pide limosna en el Metro”. El redactor desarrolla que “los fondos serán destinados a estudios científicos”.

Actualizados sus contenidos, leemos –en la misma publicación- que “un tal Federico se hace autómata, también un robot, para ser su propio jefe; para hacer, al fin, lo que a él le gusta, es decir, escoger su propio horario y trabajar bien cerquita de casa”.

En la mañana de ayer -siempre según los creativos redactores de ‘elmundotoday.com’-, y mientras hacía cola para sellar el paro, Antón Badía, de 57 años, sintió que se le caía el alma a los pies y, cual ariete de Mundial, decidió chutarla”.

La revista satírica significa, igualmente, que “castigado por el PP a causa de sus resultados en las elecciones europeas, Arias Cañete pasará el verano en un campamento para niños con sobrepeso”.

Leo también que “un gato observa con indiferencia la crítica destrucción personal de su dueño, un empresario de mediana edad con el que ha compartido su vida”. Según la misma publicación, “el gato ha asegurado a los redactores de ‘elmundotoday’ que, si el empresario muere, se lo comerá”.

En una entrevista concedida al ‘Herald Tribune’, según la redacción de la revista humorística, Mariano Rajoy argumentó su inocencia en el ‘caso Bárcenas’ explicando textualmente “que se equivocó al confiar en una persona inadecuada y que él, de puro bueno es tonto”.

Finalmente, leo en ‘elmundotoday.com’ que “un gato interrumpe una conversación lamiéndose los genitales cuando –después de varias horas de debate- los intervinientes estaban a punto de llegar a una conclusión”. Según explican, “todo el mundo se quedó en silencio contemplando al animal hacer lo suyo o, para despistar por el gravísimo oprobio, desviando la mirada hacia teléfonos móviles u objetos de decoración del salón”.

 
 

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