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Cómo algunos plásticos que envuelven los productos que consumimos acaban retornando a nuestro organismo

Cómo algunos plásticos que envuelven los productos que consumimos acaban retornando a nuestro organismo

A modo de ‘reflexión’ de lo que hacemos con determinados plásticos que envuelven los productos que consumimos y qué ciclo recorren hasta incorporarse en nuestro organismo, reproducimos la siguiente historia (que forma parte de la iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de desechos plásticos denominada ‘¿Planeta o plástico?’) publicada por National Geographic en su web el pasado 24 de septiembre con el título ‘Descubren el envoltorio de un paquete de tabaco dentro de una medusa’:

« Si miras con atención, pueden distinguirse las palabras «Philip Morris International». El nombre de la empresa tabacalera se observa en la tira translúcida del envoltorio de un paquete de cigarrillos fotografiado dentro de una medusa luminiscente que nadaba por el mar Mediterráneo.

Los animales marinos tienen que desplazarse por un campo de minas si quieren evitar el plástico. Más de ocho millones de toneladas plástico llegan al océano cada año, lo que dificulta que los animales como las medusas lo esquiven.

El pasado abril, un estudio publicado en la revista Scientific Reports supuso la primera documentación de plástico en una medusa.

Un grupo de científicos que participaba en la Aquatilis Expedition —un viaje de investigación de tres años para explorar los océanos del mundo— encontró la medusa en el Mediterráneo en 2016. En su estudio, los investigadores afirman que varias medusas luminiscentes (Pelagia noctiluca) tenían varios tipos de desechos plásticos bajo las campanas o enredados en sus cuerpos.

Atraparon e inspeccionaron cerca de 20 ejemplares, y cuatro tenían plástico en el sistema digestivo, por lo que los científicos dedujeron que las medusas habían confundido el plástico con comida.

«Les encanta el plástico, al parecer», afirma uno de los autores del estudio, Armando Macali, ecólogo de la Universidad de Tuscia, Italia. Tanto él como sus coautores se muestran muy convencidos de que la medusa se había aferrado al plástico porque intentaba comérselo.

Estudios anteriores han demostrado que los casos de animales marinos que consumen plásticos por accidente son un problema muy extendido. Los científicos creen que los animales lo consumen porque se parece a sus presas: las tortugas comen bolsas de plástico parecidas a medusas y los peces consumen plásticos del tamaño de un grano de arroz que se parecen a su comida habitual.

El plástico del océano también tiene un olor apetecible para algunas criaturas marinas. En 2016, un estudio de la revista Science Advances determinó que las algas crecen fácilmente en el plástico oceánico y, a medida que se descompone, emite un olor llamado sulfuro de dimetilo que atrae a animales hambrientos.

Macali explica que no se sabe por qué el plástico atrajo a la medusa. Una vez el plástico llega al océano, empieza a desgastarse y lo cubren finas capas de biopelícula. Macali sospecha que las medusas se sienten atraídas por la biopelícula o por alguna molécula en el plástico en descomposición.

En experimentos futuros, pretende exponer a las medusas a varios tipos de plásticos en condiciones de laboratorio. Según él, si los científicos son capaces de identificar qué atrae específicamente a los animales, podrían colaborar con los fabricantes para elaborar plásticos menos atractivos para los organismos marinos.

Los científicos señalan que el hecho de que la medusa luminiscente intentase comerse un envoltorio de plástico es una mala señal para la salud del animal. Las medusas luminiscentes pueden consumir el 50 por ciento de su peso corporal y se ha demostrado que la ingesta excesiva de plástico puede hacer que los animales se mueran de hambre lentamente.

Al ser una especie que sirve de alimento a otros animales más grandes del Mediterráneo, las medusas que contengan plástico podrían tener repercusiones en la salud de los animales que las consumen. El atún azul, uno de los depredadores más abundantes de la medusa luminiscente, es capturado y consumido por personas y mamíferos marinos de forma habitual, lo que significa que los fragmentos de plástico microscópicos que consumen las medusas podrían acabar en el estómago de especies más grandes, como nosotros.

Macali afirma que es un problema complejo cuya escala todavía intenta entenderse. Añade que saber cómo interactúan las medusas con el plástico en el océano será una pieza de un puzle más grande.

«Si queremos entender el destino que corre el plástico en el mar, tenemos que empezar en la parte inferior de la cadena trófica». »

 
 

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